BORDES DE PEROSA
El otoño llega sin hacer ruido, primero cambia la luz, después, los árboles comienzan a encenderse en tonos dorados y verdes luminosos, mientras el agua sigue su curso ajena al paso de las estaciones. Al fondo, las montañas observan el valle con la quietud de quien ha permanecido allí desde siempre.
Pinté esta acuarela inspirada en lass Bordes de Perosa, en la Vall de Bonabé, un rincón del Pirineo donde la naturaleza conserva un ritmo pausado y auténtico. Quise plasmar no solo el paisaje, sino la emoción de estar allí: el aire frío, el murmullo del río y la luz de un otoño que parece durar apenas un instante.
Cada pincelada deja que el agua encuentre su propio camino, creando matices y transparencias irrepetibles. Como el paisaje que la inspira, esta obra existe solo una vez.
